Figura de toro siglo XIX

Figura de toro del siglo XIX en bronce. Es una reproducción de una obra de Pierre Jules Mène (1810 – 1879) Pionero de la escultura animalista del siglo XIX (Francia)

Medidas: 35 x 12 x 23.

Descripción

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El bronce y sus secretos

Invertir en bronce. Figura de toro siglo XIX

Las esculturas de bronce las piezas preferidas por los coleccionistas. Figura de toro siglo.

El trabajo con metales y especialmente con bronce es una labor que requiere mucha experiencia, exige un completo dominio del oficio, paciencia y dedicación. Recordemos por un momento las majestuosas lámparas que cuelgan en los salones de palacios y casas de postín, candelabros, cabeceros de cama, relojes, etc., pero son las esculturas las piezas más apreciadas entre los coleccionistas, aunque no todo lo que reluce es bronce…

El latón o también llamado cobre francés del siglo XIX, es una aleación común de color amarrillo de cobre y zinc. El cobre se encuentra más frecuentemente en utensilios domésticos (ollas, jarras, etc.), a menudo revestido de estaño, para evitar el envenenamiento por cobre. Es de color marrón rojizo, pero se transforma en marrón apagado, puede presentar un color marrón o negro verdoso si ha sido deslustrado. El bronce es una mezcla de cobre y estaño, cuando sale de la fundición tiene un color rosado y con los años puede adquirir un color marrón oscuro. Es el material ideal para fabricar estatuas ya que funde muy bien, generalmente en cera perdida o arena. Una de sus característica es la gran cantidad de poros, lo que muchos escultores utilizan para dar mayor fuerza a sus obras o conseguir determinados efectos.

Esculturas de calamina. Figura de toro siglo XIX

Las esculturas de calamina (carbonato de cinc) son más escasas que las de bronce, su fundición suele ser de estaño, plomo y calamina (cinc), las más comunes son las realizadas en la época de Napoleón. Durante la Revolución Francesa no era fácil encontrar bronce, ni latón, ni cobre. Para poder hacer estatuas sin materia prima se las ingeniaron y las hicieron de calamina. Son piezas maravillosamente realizadas, no pesan, son muy duras (lo que obliga a tener aún más cuidado ya que con un golpe se puede romper), después para dar vistosidad a las figuras les daban un baño de color. La calamina se utilizó mucho a finales del XIX y, sobre todo, principios del XX en esculturas de Art Déco y Art Nouveau. Son de color blanco pero se pueden encontrar también de color dorado o marrón, pero ojo hay muchas en el mercado que son de resina.

Las mejores piezas, las más livianas

Las mejores piezas de bronce no son las que pesan mucho, muy al contrario, las que tienen mérito son las que pesan menos porque están huecas por dentro y tienen los milímetros justos de pared. Tiene mucho más trabajo fundir a las ceras una estatua de bronce para que quede hueco que hacer esa misma pieza pero maciza, entonces hay que valorar dos cosas a la hora de comprar, si queremos comprar por kilos, o por diseño. En la actualidad es muy fácil trabajar en hueco con los nuevos materiales, como por ejemplo los moldes de silicona que abaratan mucho los precios.

La mejor manera de saber si lo que nos están vendiendo es cobre, latón o bronce es limar (siempre por donde no dañe el aspecto de la pieza), pero claro esto no es posible en una tienda, anticuario o subasta, nos tenemos que fiar de su criterio. Aunque si conserva su color original es fácil distinguirlos aunque en numerosas ocasiones no es así y presentan un color alterado por baños y pátinas. En la actualidad hay baños de color buenísimos que penetran muchas micras (20 o 30) en el grueso del material por lo que resulta muy difícil saber para el que no entiende si lo que está comprando es realmente lo que paga y quiere. La resina también está en los mercados con baños dorados que más de uno ha adquirido pensando que se lleva una magnífica pieza de bronce.

Bronces con nombre propio. Figura de toro siglo XIX

Las lámparas actuales se hacen en serie y no tienen nada que ver con las antiguas, la diferencia está en el trabajo. Una lámpara antigua nunca tiene rebaba, las de ahora no están hechas con cuidado, no se preocupan de limarlas, para disimular estos desperfectos les dan un colormuy fuerte de dorado para que se le vayan los ojos, estas lámparas se venden por ciento cincuenta mil o doscientas mil pesetas, si estuvieran bien trabajadas valdrían el doble. Hay pocos artesanos que pongan sus sellos en las lámparas, sí lo hacían Certales o, Casa el Cura, pero es raro. Sin embargo en las camas es muy normal que esté el sello puesto, generalmente es una etiqueta de latón con los datos de la casa y de la empresa.

Las camas inglesas tienen todas su sello. Los mejores diseños son los franceses, aunque en España también se han hecho muchas y muy buenas. Las mejores son las de tubo muy grueso forrado, de forma redonda generalmente con algún angelito a ambos lados, esas son verdaderas piezas de museo, la gran mayoría tienen baño de oro al mercurio (los trabajadores que las hacía perdían la dentadura, este trabajo se lo dejaban a los presos a cambio de redimir años de prisión). Las antiguas camas se hacía con tierras negras en cajas de hierro que metían en hornos y una vez fría las piezas las limaban, etc. Ahora solo se preocupan de hacer en serie cientos de piezas.

Raspar para comprobar la autenticidad

Los años de experiencia hace que se tenga un buen ojo, pero aún así hay que cerciorarse, para ello una lima es un buen material para descubrir qué es lo que hay tras esa primera capa de brillo, si sale dorado es bronce y si sale enseguida un amarillo plomizo tiene todas las papeletas para que sea calamina,si es muy amarillo es latón, etc. también hay que saber la dureza y el peso de cada material.

Una de las mejores inversiones en bronce son las esculturas, da igual la época que sea. Otras piezas preciosas en muebles son los apliques del XVIIIen bronce. Al final del XIX o principios del XXlos adornos que les ponen a los muebles son mediocres, no siempre, pero en muchos casos desentonan con el mueble. Las lámparas muy antiguas, suelen ser de bronce muy bien trabajadas, después, a partir de los años 20 o 30, se les añade plomo y otros materiales que se rompen con mucha facilidad.

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Información adicional

Dimensiones 35 × 12 × 23 cm